Valdelinares 2018

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Otro año más teníamos previsto efectuar la ruta de les Coves de Vinromà – Valdelinares 2018 el último fin de semana de Octubre (el mismo en que se cambia al horario de invierno).

Esta vez la convocatoria no fue demasiado exitosa. Unos por motivos de trabajo, otros por baja forma y otros por motivos personales fueron cayendo de la lista quedándonos solo tres compañeros para hacer la ruta.

Al ser solo tres el tema de logística, al mismo tiempo que, se minimizaba, también se complicaba, pues teníamos que subir un coche a Valdelinares con el equipaje.

Decidimos que uno subiría con el coche y haría el recorrido a la inversa hasta encontrar a los otros dos.

Al final no fue necesario, convencimos a tres “runners” para que subieran a Valdelinares y  hacer por allí una ruta, y de paso nos hicieran el favor de llevarnos las maletas.

Llega el día de la salida

27 de Octubre de 2018, después de la gota fría sufrida el anterior fin de semana esperábamos que el tiempo nos diera una tregua para nuestra travesía, pero no fue así.

Las previsiones eran de agua, viento y mucho frío.

Llega la hora de partir, las 6.00 A.M., y en les Coves de Vinromà hace un tiempo buenísimo, 13º, nada de viento, ni de lluvia.

Con este panorama, decidimos arrancar, Juanma, Nico y yo. Los “tres mosqueteros” ponemos rumbo a Valdelinares.

De noche con las luces a “todo gas” y “rezando” para que no lloviera, vamos sumando los primeros kilómetros.

No dura demasiado el buen tiempo, y en el kilómetro 6 tenemos que parar a ponernos el chubasquero y las fundas para las mochilas. Decidimos seguir a ver si amaina un poco.

Pero no, va bajando la temperatura y llueve cada vez más intensamente. En el kilómetro 10 decidimos dar media vuelta y regresar a casa.

Cambio de planes

Son las 7:30 cuando llegamos a  les Coves. Decidimos entrar en el bar Beltrán para tomarnos algo caliente (estábamos empapados y helados) y decidir que hacíamos.

Nos pusimos en contacto con Davi, Paco e Ivan (los runners), como ya estaban camino de Valdelinares y teníamos reservadas las habitaciones, decidimos coger la furgoneta de Nico, cargar las bicis e ir al sitio previsto.

Llegada a Valdelinares

Llegamos a Valdelinares sobre las 12:00 del mediodía, hacía frío, pero al menos no llovía. Entramos en el Casa Vicenta donde nos hospedamos para recoger las maletas.

Nos cambiamos y dirigimos a Alcalá de la Selva donde hemos quedado para comer con los “runners”. Ellos hicieron la etapas Valdelinares – Alcalá de la Selva – Valdelinares.

Después de una buena comida, los “runners” salen hacia Valdelinares no sin alguna reticencia por parte de alguno que hubiera preferido venir con nosotros en la furgoneta.

¿Salimos o no salimos?

Llegamos de nuevo a las habitaciones y Nico comenta de salir a pedalear, Juanma y yo nos resistimos un poco, pero finalmente accedo. Juanma prefiere quedarse a descansar (es mayor el pobre 😉 😉 ).

Una vez cambiados, cogemos las bicis y salimos por carretera dirección a Alcalà de la Selva (pretendíamos hacer el mismo recorrido que los “runners”).

Hace un poco de viento y es bastante fresco. Vamos subiendo por la carretera y cuando estamos casi coronando vemos a lo lejos a Paco, Ivan y Davi.

Paramos a saludarlos y Davi nos indica como podemos llegar a Alcalá de la Selva por camino y dejar el asfalto para la vuelta (es un “crack” como guía).

Dicho y hecho, nos desviamos a la derecha a coger el GR. Bajamos la senda, como no, yo despacio y Nico sacándome ventaja, y llegamos a una pista ancha de bajada en la que disfrutamos como niños.

En una curva a izquierdas Nico está parado y me indica que por ahí continua el GR que lleva a Alcalá.

Le digo que mejor continuemos por la pista hasta la Virgen de la Vega y volvamos a Valdelinares ya que el tiempo se está complicando.

Seguimos por la pista hasta la carretera y nos vamos dirección a Casa Vicenta. 

¡Vaya puerto, con sorpresa!

Los primeros kilómetros ya empiezan a picar hacia arriba y cada metro parece que tiene más desnivel que el anterior.

Nico, mucho más fuerte que yo, se adelanta hasta que lo pierdo de vista. Yo poco a poco voy sumando metro a metro de ascensión. 

Más o menos a mitad de puerto empieza a nevar, ¡que sensación ver como caen los copos de nieve y van cuajando a lado de la carretera!.

Cada vez la nevada era más intensa, pero no hacia frío….. o eso pensaba yo.

Llegamos a la cima y nos lanzamos hacia abajo para llegar lo antes posible al bar. 

¡Ahora si que hace frío! Llego a Valdelinares con las manos “congeladas”, pero con la satisfacción de haber hecho una ruta diferente, y haber vivido una situación climática que no había vivido nunca con la bici.

Ruta hecha Valdelinares – la Virgen de la Vega – Valdelinares y a tomarnos la cerveza de rigor. Despues a cambiarnos.

Ducha, tertulia……

Después de una ducha calentita reparadora y hablar con la pareja, nos reunimos con el resto en el bar para tomarnos algunas cervezas más y comentar lo que ha deparado el día.

No había parado de nevar, y cada vez lo hacía con más intensidad. El paisaje se vuelve más Navideño.

La nieve esta cuajando - jacobosalvador.es

Humi, la mujer que regenta Casa Vicenta, nos aconseja que saquemos los vehículos de la plaza y los dejemos en la salida del pueblo porque va a helar por la noche y mañana no podremos salir.

Le hacemos caso y los cambiamos de lugar.

¡Hora de cenar! Después de una buena cena (como veis el tema gastronómico tampoco se nos da mal) hacemos una breve sobremesa, donde seguimos comentando las inclemencias del tiempo, y seguidamente cada uno nos vamos a nuestra habitación a descansar.

¿Que nos depararía la mañana?

Ya casi habíamos decidido, por mucho que insistiera Paco de que teníamos que hacerlo, de no volver a les Coves en bici. Cuando bajamos a la calle para ir a desayunar, nos olvidamos del casi.

¡Nos volvemos a casa en coche!. Las calles estaban todas heladas y estábamos a 6º bajo cero.

Los dos vehículos tenían los cristales completamente helados y estaban cubiertos de nieve. Tuvimos que llenar los botellines de agua caliente para volverlos a la normalidad.

Desayunamos y fuimos a dar una vuelta por el pueblo y ver las condiciones en que estaba la carretera.

Cargamos las maletas en los vehículos, limpiamos los cristales, nos despedimos de Valdelinares hasta el año que viene y despacio y con mucha prudencia nos dirigimos a casa.

Por suerte la carretera estaba bastante limpia y la tensión duró unos pocos kilómetros.

Final del viaje

Aunque no hayamos realizado la ruta prevista y los kilómetros sumados de MTB no han sido muchos. El fin de semana como siempre ha sido genial y diferente con una compañía excelente.

Esperemos que el año que viene podamos ser más compañeros los que subamos a Valdelinares.

¡Hasta Valdelinares 2019!

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6 comentarios en “Valdelinares 2018

  1. Buena cronica !! Y que facil de leer el castellano para mi !! ja!ja!
    Ojo con l’agua caliente en la botella ! A veces, se te puede trencar los cristales del coche !!!

    • Hola Claudio….. me alegro que te sea fácil leer jajaja.
      Fuimos bastante cuidadosos cuando tirábamos el agua….., si no lo hubiéramos hecho así….., aún estaríamos en Valdelinares.

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