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Subida nocturna al Penyagolosa

Al día siguiente de la nocturna con la MTB, tocaba otra nocturna, esta vez a pie con Elena, para subir al pico Peñagolosa (1.813 metros), uno de los picos más altos del País Valenciá.

Esta salida estaba organizada por Marc, de la tienda Persenda de Atzeneta del Maestrat (Castellón) y en ella nos juntamos 16 personas.

Después de que Marc nos diera las directrices que debemos cumplir para transitar por el Parque Natural del Peñagolosa, nos hacemos la foto de rigor.

A las 20:15, aproximadamente, cogíamos los coches diecisiete “caminantes” de Atzeneta hacia el ermitorio de Sant Joan de Peñagolosa. Allí cenaríamos y después iniciaríamos la caminata.

Habíamos salido de Castellón a las 17:00 con 35 grados y llegábamos a Sant Joan con 19 grados solamente. Ya empezábamos con buen pie esta aventura, adiós al calor y bienvenido el fresquito.

Una vez en Sant Joan, esperamos a que lleguen todos y tras unos minutos de tertulia nos sentamos a la mesa para degustar los platos que nos sirvieron en la hospedería.

Ya habíamos dado cuenta de los platos principales y del postre cuando nos sacan dos cazuelas de barro con “cremaet” (ron, azúcar, canela, granos de café y piel de limón) que fuimos quemando poco a poco hasta dejarlo en el punto justo y bebérnoslo.

Eran las once y poco de la noche, encendemos los frontales y antes de empezar la caminata que nos tenía que llevar a la cima del Peñagolosa entregamos las mochilas a Marc que nos las llevaría hasta el Corralico, mitad de subida.

¡Arrancamos, ya no hay vuelta atrás! David, hermano de Marc, abre el grupo, el será nuestro guía en la subida y la bajada. Pau es el otro guía que cierra el grupo.

Entramos en el barranco de la Pegunta y tras unos metros recorridos aparece la figura de Marc (no lo esperábamos) para explicarnos el por qué del nombre de este Barranco, que viene de la pega (resina) que sacaban antiguamente de los pinos.

Marc nos “abandona” a nuestra suerte y enfilamos a buen ritmo hasta la fuente de la Pegunta, único punto de agua en la ascensión al Peñagolosa. Al llegar algunos beben del chorro y otros llenamos las botellas o cantimploras que llevábamos.

El ambiente es distendido y el grupo va junto, parece que todos estamos perfectamente.

Recorridos unos dos kilómetros y poco más llegamos al Corralico, donde nos espera Marc con el todo terreno y las mochilas. Se empieza a notar el fresco y la gente empieza a abrigarse un poco.

Una vez todos con las mochilas a la espalda, reanudamos la marcha. Se nos une Marc que cerrará el grupo junto a Pau.

A partir de este punto cambia la dinámica del grupo, no es lo mismo caminar sin mochila, que con ella a cuestas (nunca mejor dicho, ¡como cuesta!)

Los que encabezan el grupo deben reducir el ritmo porque el grupo se estira demasiado y debemos reagruparnos cada cierto tiempo. Hacemos varias paradas para que podamos recuperarnos de la subida.

Vamos ganando metros de altitud y tengo la impresión de que se me empaña el frontal, lo intento secar y continua la misma sensación, finalmente caigo en la cuenta que es niebla. Niebla que nos acompaña hasta casi la cima del Peñagolosa. Empieza a soplar algo de viento.

Quedan unos escasos metros para hacer la cima y el viento empieza a ser más que molesto.

¡Por fin, hemos llegado a la cima! ¡Viento!, viento helado es lo que nos recibe y un espectacular cielo plagado de estrellas como pocas veces he podido contemplar.

Parece que no somos los únicos que hemos tenido la idea de subir al Peñagolosa esta noche. Tres personas están tumbadas dentro de sus sacos contemplando el cielo estrellado.

Marc y David, como buenos guías nos van buscando sitio para que pongamos nuestras esterillas y nuestros sacos de dormir para pasar la noche.

Es la primera vez que voy a dormir en la cima de una montaña…, tengo serias dudas de que vaya a pegar ojo. Las dudas aumentan cuando no encuentro ni un palmo de terreno sin las piedras en punta tan comunes por estos lares.

¡Sigue soplando el viento!, por suerte no demasiado frío. Nos decidimos por un sitio, solo hay ganas de meterse en el saco y quitarse la ropa empapada en sudor.

¡Ya estamos dentro del saco de dormir! El viento sigue soplando, es un poco molesto, pero nos vamos acostumbrando. Pasan las horas y no logro pegar ojo, y eso que la noche anterior dormí poco. Se está cumpliendo lo que me dijo Pau en la cena: “En la montaña no se duerme, se descansa”.

Doy vueltas y más vueltas, para que la “sesión de acupuntura” que me estaban dando las piedras se reparta por todo el cuerpo.

Era noche de Perseidas, sinceramente…. solo vi una y creo que de chiripa. Elena, que no durmió ni un minuto, contó más de veinte.

Track de la subida

Llega la mañana

Empieza a amanecer…… nos despertamos o mejor dicho nos levantamos, ya que hemos dormido muy poco. Sigue el viento.

Si el cielo que nos recibió a la llegada era espectacular, el amanecer que estamos viviendo en estos momentos no se queda atrás, ¡FANTÁSTICO!. El sol va apareciendo a una velocidad que no había visto nunca.

Lástima que la niebla, que persiste en los llanos, no nos permite disfrutar aún más de este maravilloso paisaje.

Otro detallazo de la organización fue obsequiarnos con café recién hecho y galletas para desayunar.

Llega el momento del descenso

Una vez dado cuenta del desayuno comenzamos el descenso….. y lo primero que vemos son cuatro cabras montesas que nos acompañan unos metros.

Descendemos hasta el Corralico donde Marc recoge su todo terreno y las mochilas de parte del grupo (algunos quisimos llevarlas hasta el final del recorrido). Dejamos el barranco de la Pegunta a la derecha y seguimos dirección a Sant Joan de Peñagolosa.

A medida que descendemos la temperatura va subiendo y nos vamos desprendiendo de las capas de abrigo.

Al ser de día el descenso se hace más lento, no por ir más despacio, si no por las paradas para hacer fotos del paisaje.

Track de la bajada

Finalmente llegamos a Sant Joan y nos hacemos otra foto de grupo sentados alrededor del Peiró.

Los compañeros recogen las mochilas y nos vamos despidiendo unos de otros. Ha sido una experiencia distinta, con un grupo de personas fantástico y una organización de diez.

Vamos quedando para repetirla el año siguiente. ¿Repetiremos?, muy probablemente.

Gracias a todos los compañeros por las risas, ánimos y fotos, y a Marc y David (Persenda) por hacernos vivir una experiencia diferente y tratarnos tan bien.

Un saludo a tod@s.

Algunas fotos son del Facebook de Persenda

Nocturna al pico del Peñagolosa
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