1ª etapa Les Coves - Cuenca

les Coves - Mora de Rubielos

Por fin llegó el día. Llega el día del reto ciclista de la Peña Ciclista les Coves para el 2017, les Coves de Vinromà – Cuenca en tres etapas.

Son las 5:00 de la mañana y ya tengo todo listo para reunirme con mis seis compañeros y amigos en el punto de partida, las oficinas de Cota-Zero, y allá que voy.

Me llevo una grata sorpresa al ver al “alma pater” de esta aventura y que por motivos de salud no nos ha podido acompañar con la bici.

Llega el último compañero que faltaba y cargamos las maletas  al furgón (casi hubiéramos podido cargar una casa entera).

Nos hacemos las fotos de rigor y cinco emprendemos la marcha. Uno tiene que llevar el furgón a la siguiente parada donde haremos el cambio. Nos vamos turnando para conducir para tener el apoyo del furgón siempre cerca.

Con muchas ganas llegamos a Albocácer por la carretera par coger camino de tierra que nos llevará hasta Benassal donde repondremos fuerzas.

Llegamos más pronto de lo esperado. Hemos superado los primeros 30km y +700 de la ruta, nos faltan 259km +5.300, casi nada.

Damos cuenta de un buen almuerzo durante el cual comunicamos a familiares y amigos que no han podido venir como vamos y que es lo que nos espera. Sincronizamos apps deportivas para que desde casa nos puedan seguir en vivo (no se cumplió en todo momento, pero ayudo bastante).

Finalizado el almuerzo, hacemos el cambio de conductor y reemprendemos el camino. Próxima parada Villafranca. Ahora tenemos que afrontar unas cuestas bastante duras y largas, pero con las ganas y fuerzas, aún, intactas no son problema.

Llegamos a Villafranca donde nos espera el compañero que lleva el furgón, nos hidratamos y respostamos de agua para seguir el camino esta vez en dirección a Mosqueruela.

Bajamos hasta los lavaderos de Villafranca y afrontamos uno de los tantos tramos a pie que afrontaríamos en esta primera etapa. Una senda pedregosa, con escalones, de subida nos lleva hasta un camino asfaltado que nos lleva en una continua subida hasta la CV-173.

Hasta Mosqueruela seguimos por carretera, aunque al estar en obras parece más un camino que una carretera. Nos han caído cuatro gotas de lluvia, pero por suerte el tiempo nos está acompañando y nos permite seguir un buen ritmo para acercarnos hasta la cima donde está la Virgen de la Estrella.

Hacemos una parada técnica junto a la estatua de la virgen, para beber un poco de liquido fresco y hablar con nuestro compañero conductor. Con el que quedamos que reservará la comida al llegar a Mosqueruela. Nos quedan unos 20 km hasta el pueblo.

Llegamos acalorados, a las 14:00 el calor ya aprieta un poco. Llevamos 74km +2000 de desnivel. Nos quedan para hoy, según el track, 44km +1000.

Nos lavamos un poco la cara, unos estiramientos y a dar cuenta de la comida que ya hay hambre. Durante la comida volvemos a poner al día a familiares y compañeros. Comentamos el recorrido hecho y el que queda….

Hasta aquí conocíamos el terreno y los caminos por donde pasamos, dentro de unos kilómetros seguiremos el track dibujado por nuestro amigo Tico, por unos parajes desconocidos para todos.

Después de descansar un poco tras la comida, cambiar de conductor y reponer agua. Reemprendemos, de nuevo, la marcha. Aún hay ganas y fuerzas.

Decidimos seguir hasta Linares de Mora por carretera para ahorrar fuerzas, según el track restaríamos al total 2 km y +200. Subimos el puerto de Linares con un ligero viento de cara y una ligera llovizna que nos obliga a ponernos los chubasqueros.

Una vez coronado, empezamos la bajada y nos saltamos (sin querer) el cruce que nos llevaba a Linares por senda y camino. Finalmente, aunque algunos nos dimos cuenta, decidimos bajar todo por carretera.

En Linares, después de saludar al compañero conductor y tras un momento de duda de por donde iba el track, preguntamos a un viejo del lugar si el camino que escogíamos iba a Mora de Rubielos.

La contestación fue afirmativa, pero nos pregunto que si estábamos seguros, que era un camino complicado…. ¡empezaba la aventura de verdad!

Otra vez encima de la bici llegamos a la Ermita de Linares y el camino se estrecha y comienza a tener pendiente, pero de momento podemos seguir pedaleando.

Vamos haciendo kilómetros muy poco a poco, ya que la pendiente se ha ido incrementando. El camino de piedras se convierte en uno de arena suelta y este nos lleva, después de cruzar un riachuelo, hasta un pinar donde desaparece el camino como tal y vamos pedaleando entre los pinos y los restos de leña de la última “cortada”. Tenemos que poner pie a tierra en algún que otro punto.

En la bajada el camino tampoco está demasiado claro, ni en el track, ni en directo, pero allá que vamos. Las fuerzas aún aguantan, pero lo ánimos van decayendo, las horas pasan, los kilómetros no….. y los metros de altitud acumulada van subiendo.

Por fin llegamos a unos caminos anchos y los ánimos vuelven a ser lo que eran. Seguimos avanzando por el lado de un riachuelo. De pronto el track nos hace abandonar el camino ancho y adentrarnos en el bosque cruzando el riachuelo.

El camino ancho se vuelve más estrecho hasta terminar en un cortafuego que es un pedregal. Resignados en subir entre las piedras seguimos. No hemos hecho ni 50 metros el track nos desvia hacia la derecha, y nadie de nosotros veía ni camino, ni senda.

Deliberamos unos momentos, el track marca claramente que tenemos que subir esa montaña llena de pinos, los mapas de los gps marcan que hay camino, pero nosotros no vemos ninguno. Como somos cabezones, ¡arriba!.

Empujando la bici, y en algún que otro ayudándonos unos a los otros, tras una hora, llegamos a la cima del Cerro de la Tea, donde nos encontramos una pista ancha por la que continuar.

Como estaban sufriendo los que nos seguían vía móvil, pues no había cobertura y los tiempos previstos se habían alargado considerablemente. El compañero que llevaba el furgón nos dijo después que estaba algo nervioso.

Ahora prácticamente todo era bajada hasta Mora de Rubielos, pero aún nos quedaban bastantes kilómetros y ya no quedaban muchas fuerzas.

Por fin llegamos a Mora a las 20:30, tras 14 horas, 11 de pedaleo 122 km +3.100 de desnivel acumulado. Nos tomamos nuestras cervezas de rigor, y después al hotel, ducha, cambio de ropa y a cenar.

Durante la cena comentamos lo ocurrido y que tenemos que modificar el track para otra ocasión, ya que tendremos que volver cuando los que no han podido venir, puedan.

Tras la cena, a dormir, quien pueda. El cansancio es evidente en casi todos los que hemos hecho la tercera parte del recorrido.

En próximos días las siguientes etapas.

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